Día Mundial Contra la Trata: la importancia de ser responsables y denunciar - Godoy Cruz

Día Mundial Contra la Trata: la importancia de ser responsables y denunciar

Este flagelo que atraviesa a todos los países del mundo, consiste en la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas

Cada 30 de julio, desde 2014, se conmemora a nivel mundial el Día contra la Trata de Personas, por Resolución 68/162 de la Organización de las Naciones Unidas.

Pero, ¿de qué se trata la trata? Este flagelo que atraviesa a todos los países del mundo, consiste en la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas. Recurriendo a la amenaza o el uso de la fuerza para obtener que una persona tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.

Estas acciones, ampliamente difundidas a nivel territorial, tienen como fin último la explotación sexual o laboral de las personas que caen en estas redes, incluso, son parte fundamental del tráfico de órganos.

Por ello, pese a ser un delito penado en todos los países, es de muy difícil resolución, ya que sus principales actores son el Crimen Organizado Transnacional.

Las recomendaciones y pedidos para los ciudadanos son observar situaciones que parezcan sospechosas, comprometerse con las víctimas y realizar la denuncia correspondiente.

Sin denuncia, hay trata

Es importante destacar el rol de la ciudadanía, que puede ser parte de la solución a este flagelo cuestionando e impidiendo todo tipo de consumo que implique la explotación de personas y reafirmando el compromiso, realizando las denuncias pertinentes.

¿Dónde?

  • LÍNEA 145: Nacional, gratuita y anónima, para asistencia y denuncias por trata de personas.
  • ¿De qué se trata? De ser responsables, de cuestionarnos y de denunciar, de eso se trata.

Sin clientes, no hay trata

La trata de personas se sostiene porque siguen vigentes las demandas de consumo de personas para explotación sexual, particularmente mujeres.

La banalización de la prostitución, la incorporación de las nuevas generaciones a los ritos de iniciación sexual en prostíbulos, la planificación de salidas a locales para consumo de personas explotadas sexualmente; deben ser parte del pasado.

Debemos cuestionarnos a diario qué tanto de lo que consumimos es obra de la libertad de las personas, y qué tanto de lo que hacemos implica a otra persona la restricción de su dignidad, su libertad y su humanidad. Y debemos hacer notar a quien mantiene la costumbre de pasar por alto estas violaciones a los derechos humanos, lo que implica su consumo de sexo pago y pornografía.

Julio 29, 2020


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