Godoy Cruz transforma el agua de lluvia en una solución para el piedemonte

La Municipalidad incorporó el primer jardín de lluvia del departamento. Se trata de una propuesta de infraestructura verde que permite gestionar el agua de escorrentía, reducir la erosión y sumar biodiversidad en una zona del piedemonte.

Godoy Cruz presentó el primer jardín de lluvia del departamento. Se trata de una propuesta de infraestructura verde que incorpora una solución basada en la naturaleza. Por lo que, el objetivo es  gestionar el agua de escorrentía en una zona del piedemonte que atraviesa un proceso de urbanización e integración social.

Asimismo, la intervención forma parte del Proyecto de Integración Socio-Urbana Aires del Oeste – Sector 1. El mismo, comprende los barrios populares Razquin, La Quebrada, Los Cerrillos y Barrancos I.

Cabe destacar que, el proyecto busca mejorar el acceso a infraestructura, servicios y equipamientos. Además,  la idea es fortalecer las condiciones del entorno urbano.

En este marco, la Municipalidad junto al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), trabajaron en la incorporación de jardines de lluvia como parte del diseño de los espacios públicos y residenciales.

Una solución pensada para el piedemonte

El jardín de lluvia consiste en una depresión especialmente diseñada para captar el agua que escurre desde techos, calles y veredas. Allí, la vegetación y el suelo permiten retener, filtrar e infiltrar progresivamente el recurso.

Es importante resaltar que, la iniciativa responde a desafíos propios de esta zona. Tal es el caso de la escasez de agua para riego, la pendiente de las calles y el escurrimiento proveniente de las viviendas.

Por eso, se decidió transformar los espacios de servicio ubicados frente a cada vivienda en áreas capaces de cumplir una función ambiental. Así, durante la primera etapa se implementaron jardines de lluvia en 29 unidades residenciales. Mientras que, en una segunda instancia se sumaron otros 13.

Vegetación que ayuda a cuidar el agua

El diseño contempla árboles, arbustos y herbáceas distribuidos en dos bloques alternados entre las veredas norte y sur. Así, la selección priorizó especies adaptadas a las condiciones climáticas del piedemonte mendocino y con distintos requerimientos hídricos.

De manera tal que, en la parte superior se ubicaron especies de bajo requerimiento de agua. Mientras que, en la base se incorporaron plantas con requerimientos medios. Por lo que, esta disposición permite acompañar el funcionamiento del sistema. A su vez, genera un espacio verde integrado al paisaje.

Por otra parte, entre las especies seleccionadas se encuentran árboles como Acacia spectabilis y Tecoma stans. También se incorporaron Salvia guaranitica, Santolina rosmarinifolia, Nassella tenuissima, Hyalis argentea, mentas rastreras, Carpobrotus edulis, Dietes bicolor y Lampranthus spectabilis.

Además, la vegetación cumple una función clave para sostener los taludes del pozo de infiltración y evitar la erosión del suelo.

Más que un sistema para el agua

Los jardines de lluvia no solo contribuyen al manejo del recurso hídrico. También generan nuevos espacios verdes y favorecen la presencia de biodiversidad, incluidos insectos polinizadores.

Otro de sus aportes está relacionado con la evapotranspiración. Las plantas absorben agua y liberan humedad a la atmósfera, un proceso que contribuye a moderar la temperatura del entorno.

De esta manera, una intervención pensada para resolver el escurrimiento del agua incorpora también beneficios ambientales y paisajísticos para quienes viven en el sector.

Infraestructura verde para un barrio más resiliente

La experiencia desarrollada en Aires del Oeste representa una nueva forma de abordar los desafíos urbanos del piedemonte. En lugar de depender exclusivamente de obras convencionales para conducir el agua, la propuesta incorpora procesos naturales al diseño del espacio urbano.

Así, Godoy Cruz suma una solución basada en la naturaleza que combina gestión hídrica, vegetación adaptada, biodiversidad y mejora del entorno.

El primer jardín de lluvia constituye, de esta manera, una experiencia que puede aportar nuevos criterios para el desarrollo de barrios más resilientes y preparados para las condiciones ambientales del piedemonte mendocino.

septiembre 28, 2026


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